sábado, 14 de noviembre de 2009

Muro de Berlín (para recordar)

El Muro de Berlín (en alemán Berliner Mauer), denominado "Muro de Protección Antifascista" (Antifaschistischer Schutzwall) por la comunista República Democrática Alemana y a veces apodado "Muro de la vergüenza" por parte de la opinión pública occidental, fue parte de las fronteras interalemanas desde el 13 de agosto de 1961 hasta el 9 de noviembre de 1989 y separó a la República Federal Alemana de la RDA hasta ese año.

El muro se extendía por 45 kilómetros que dividían la ciudad de Berlín en dos y 115 kilómetros que separaban a la parte occidental de la ciudad del territorio de la RDA. Fue uno de los símbolos más conocidos de la Guerra Fría y de la separación de Alemania.

Muchas personas murieron en el intento de superar la dura vigilancia de los guardias fronterizos de la RDA cuando se dirigían al sector occidental. El número exacto de víctimas está sujeto a disputas y no se conoce con seguridad. La Fiscalía de Berlín considera que el saldo total es de 270 personas, incluyendo 33 que fallecieron como consecuencia de la detonación de minas. Por su parte el Centro de Estudios Históricos de Potsdam estima en 125 la cifra total de muertos en la zona del muro.

Antecedentes

Cuando en 1949 las tres zonas occidentales se convirtieron en la República Federal Alemana (RFA), empezaron en ambos lados los trabajos de reconstrucción y protección de las fronteras. Mediante la formación de los dos estados se llevó a cabo la separación política. Entre la RDA y la RFA se desplegaron por primera vez policías y los soldados fronterizos y más tarde se construyeron barreras, principalmente por parte del bando Oriental. Berlín se encontraba oficialmente dividida en cuatro sectores desmilitarizados, independientes de ambos estados alemanes, aunque en la práctica esta consideración tenía poca importancia – Berlín Occidental se asemejaba en muchos aspectos a un estado federal de la RFA, contando, por ejemplo, con representantes en el Bundestag. Berlín Oriental fue incluso declarado Capital de la RDA.

Con la intensificación de la Guerra Fría, que tras el embargo de productos de alta tecnología COMECON contra el Bloque del Este se tornó en una guerra diplomática y la amenaza militar permanente, se reforzaron las fronteras, particularmente por parte del bando oriental. Las fronteras pasarían con el tiempo de ser una separación entre las dos partes alemanas, a ser parte de la frontera entre la Comunidad Económica Europea (antecesora de la Unión Europea) y el Consejo de Ayuda Mutua Económica (COMECON), entre la OTAN y los miembros del Pacto de Varsovia, y también entre las dos ideologías políticas y los dos bloques económico-culturales que se enfrentaban en la Guerra Fría.


Situación del Muro de Berlín trazada sobre una fotografía tomada desde un satélite

Desde el establecimiento de la RDA se incrementó la emigración en dirección a la RFA. Desde 1952, las fronteras interiores entre la RDA y la RFA se protegieron con vallas y vigilantes: se creó una zona de 5 km en la que sólo se podía entrar con un permiso especial -típicamente sólo para residentes. Cerca de la frontera había otros 500 m de zona prohibida y en la misma frontera una barrera de 10 m.-

Pese a ello, permanecía abierta la frontera entre Berlín Este y Berlín Oeste, difícilmente controlable. Entre 1949 y 1961, unos 3 millones de personas abandonaron la RDA desde Berlín Oriental.[6] Sólo en las dos primeras semanas de agosto de 1961 emigraron 47.533 personas. Además, para muchos polacos y checos, Berlín Occidental se convirtió en la puerta hacia occidente. A menudo se trataba de jóvenes bien formados, lo que constituía una amenaza a la economía de la RDA y, en última instancia, a la población de los países. Aproximadamente 50.000 trabajadores de Berlín Oriental trabajaban y vivían en Berlín Oeste, pero se aprovechaban de las condiciones financieras favorables de Berlín Este, siendo conocidos como Grenzgänger.

El 4 de agosto de 1961 fue decretado por la magistratura de Berlín Este que los GrenzgängerVolkspolizei de Berlín Oriental controlaba las calles y los medios de transporte que llevaban a la parte oeste a los llamados refugiados de la República sospechosos y contrabandistas. Además, muchos berlineses occidentales y orientales que trabajaban en Berlín occidental compraban en el mercado negro - con una ventajosa tasa de intercambio para el Marco de Alemania del Este de aproximadamente 1:4 - los relativamente baratos alimentos básicos y los pocos bienes de consumo de lujo de Berlín Este. La economía planificada del sistema del lado oriental fue, en consecuencia, debilitada de esta forma. El muro debía servir a los gobernantes del Bloque del Este como una forma de detener la evasión de los trabajadores y campesinos socialistas mediante el aislamiento. fueran registrados y pagaran el alquiler en marcos de la RFA. Ya antes de la construcción del muro, la

Construcción del muro


Una señora saluda desde el sector Oeste a sus conocidos del sector Este tras tres horas de espera (1961)

Trabajadores de Alemania del Este construyendo el Muro (20 de noviembre de 1961)

Kennedy y Adenauer en el Checkpoint Charlie del Muro de Berlín

El plan de la construcción del Muro de Berlín fue un secreto de estado de la administración de la RDA. El muro fue construido a instancias del Partido Socialista Unificado de Alemania —los trabajos se llevaron a cabo bajo la dirección y la vigilancia de la Volkspolizei y de soldados del Ejército Nacional Popular— contra las declaraciones del Presidente del Consejo de EstadoWalter Ulbricht, quien, en una conferencia de prensa internacional que tuvo lugar en Berlín Oriental el 15 de junio de 1961, había contestado a una pregunta de la periodista Annamarie Doherr:

Entiendo su pregunta como que hay hombres en Alemania del Oeste que desearían que movilizáramos a los trabajadores de la construcción de la capital de la RDA para erigir un muro. No conozco la existencia de tales motivaciones, pues los obreros de la construcción de la capital emplean todas sus fuerzas principalmente en la construcción de casas. ¡Nadie tiene la motivación de erigir un muro!.

Ulbricht fue, de esa forma, el primero en emplear el concepto muro – dos meses antes de que se construyese.

De hecho, los aliados occidentales fueron informados del acordonamiento de Berlín Oeste por los miembros del plan "Medidas drásticas", pero fueron sorprendidos por el calendario y la amplitud de las barreras. El acceso directo a Berlín Oeste no se cortó, ni fue interrumpido militarmente. El Bundesnachrichtendienst (BND) (servicio secreto de la RFA) ya disponía de información similar desde mediados de julio. Tras la visita de Ulbricht a Jrushchov durante las reuniones de los países miembros del Pacto de Varsovia del 3 al 5 de agosto, el BND informó:

Las informaciones disponibles muestran que el régimen de Pankow trata de obtener el beneplácito de Moscú para poner en vigor medidas rigurosas de bloqueo. En particular el bloqueo de la frontera de Berlín con la interrupción del tráfico de metros y tranvías entre Berlín Este y Berlín Oeste. (...) Queda por dilucidar si Ulbricht será capaz de obtener un acuerdo tal con Moscú.

El 11 de agosto el Volkskammer de la RDA aprobó los resultados del Consejo de Moscú y autorizó al Consejo de Ministros a emprender las medidas correspondientes. El Consejo de Ministros de la RDA decidió el 12 de agosto emplear a las fuerzas armadas para ocupar la frontera de Berlín Oeste y construir el Muro.

El sábado 12 de agosto, el BND recibió la siguiente información: "El 11 de agosto de 1961 ha tenido lugar una conferencia entre el Secretario del Partido Comunista y otros altos funcionaros del partido. Se declaró: (...) la situación del constante incremento del flujo de refugiados hace necesario el acordonamiento de los sectores oeste de Berlín y del SBZ en los próximos días – no se especificó un día exacto –. y no dentro de dos semanas, como estaba planeado."

En la noche del 12 al 13 de agosto de 1961, sin previo aviso se construyó el muro entero, simplemente quedo sin construir el 13 de agosto una pequeña parte fuertemente vigilada por la policía socialista.Empezaron a sellar los accesos a Berlín Oeste soldados del Ejército Nacional Popular, 5.000 miembros de la policía fronteriza Alemana (precursora de las Grenztruppen o tropas fronterizas), 5.000 miembros de la Volkspolizei y 4.500 miembros de las brigadas. Tropas soviéticas se apostaron listas para el posible combate en la frontera aliada. Todos los medios de transporte que aún comunicaban ambos Berlines fueron detenidos. Sin embargo, las líneas S-Bahn y U-Bahn de Berlín Occidental que circulaban bajo Berlín Este siguieron funcionando sin detenerse en las estaciones orientales, que quedaron como estaciones fantasma. Sólo las líneas afectadas de la estación Friedrichstraße permanecieron en servicio, aunque bajo estrictos controles.


S-Bahn-Ostsektoreinfahrt Liesenstraße/Gartenstraße 1980

Erich Honecker, como ex-secretario del Comité central, fue responsable de la planificación y realización del Muro en nombre de la dirección del SED. Hasta septiembre de 1961 desertaron 85 hombres de las fuerzas de vigilancia, además de 400 civiles en 216 escapadas. Es significativa la famosa fotografía del joven policía de fronteras Conrad Schumann saltando sobre las alambradas de la Bernauer Straße.[8]

El gobierno de la RDA alegó que era un «muro de protección antifascista» cuyo objetivo era evitar las agresiones occidentales, argumentando que la construcción del muro era consecuencia obligada de la política de Alemania Federal y sus socios de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Adicionalmente, se decía desde la Alemania Oriental que ningún muro hubiera sido necesario si Berlín Occidental no fuera una «espina en el costado de la RDA», como lo había definido su alcalde Willy Brandt, en el sentido de que era un exclave de otro Estado inserto en el corazón de Alemania Oriental. Esta visión era compartida por los demás Estados del Pacto de Varsovia, los cuales veían la rivalidad entre ambas Alemanias como un reflejo de la rivalidad entre los dos grandes pactos militares de la época. De todos modos, las autoridades de la RDA también reconocían que entre los objetivos del muro estaba evitar la emigración masiva o fuga de cerebros.

La versión de las autoridades de la RFA y la visión generalizada en el mundo capitalista u Occidente fue que esta justificación no servía más que para matizar el que era, según ellos, el único propósito: impedir que los ciudadanos de la RDA entraran en Berlín Occidental y, por lo tanto, en Alemania Federal.

Los alemanes orientales no controlaban totalmente el tráfico entre el Berlín Occidental y la Alemania Federal y, en este sentido, se argumentó que las defensas del muro estaban diseñadas para funcionar desde el interior de la Alemania Oriental; las pistolas automáticas montadas en el muro eran disparadas al intentar escalarlo desde el interior, las defensas contra vehículos estaban situadas en el lado de Alemania Oriental y el muro de cuarta generación estaba hecho de secciones de hormigón armado con la base más larga en el interior de la RDA.

Reacción de la Alemania del Oeste


Puerta de Brandeburgo, 1987, vista desde el lado occidental

El canciller de la RFA, Konrad Adenauer, pidió ese mismo día por la radio calma y prudencia a la población y declaró las medidas que los aliados pensaban tomar. En las primeras dos semanas tras la construcción del muro visitó Berlín Oeste, sólo el alcalde Willy Brandt protestó enérgicamente, aunque finalmente no pudo hacer nada contra el amurallamiento de Berlín Occidental y la división definitiva de la ciudad. Los länders del oeste fundaron ese mismo año en Salzgitter un centro de documentación judicial sobre las violaciones a los derechos humanos perpetradas por la RDA. El 16 de agosto de 1961 Willy Brandt convocó una manifestación que reunió a 300.000 berlineses occidentales junto al Ayuntamiento de Schöneberg.

Reacción de los Aliados

La reacción de los aliados occidentales ante la construcción del muro fue lenta: pasaron 20 horas hasta la aparición de las fuerzas militares en la frontera; 40 horas hasta que se comunicaron con el comandante soviético de Berlín; 72 horas hasta que protestaron diplomáticamente ante Moscú. Cada vez hubo más rumores de que los soviéticos habían asegurado a los aliados occidentales que no amenazarían sus derechos. La experiencia del bloqueo había mostrado a los aliados que Berlín Oeste estaría constantemente amenazada, así que la construcción del Muro fue una confirmación material del statu quo, que se cimentó, en el sentido literal de la palabra. La Unión Soviética abandonó aparentemente su petición de que Berlín Oeste estuviese "libre" de tropas aliadas, que había formulado anteriormente en el Ultimátum de Jrushchov de 1958.

Reacciones internacionales en 1961:

  • Una solución poco elegante, aunque mil veces preferible a la guerra. John F. Kennedy, Presidente de los Estados Unidos.
  • Alemania del Este detiene el flujo de refugiados y se atrinchera tras un grueso telón de acero. No se trata de nada ilegal. Harold Macmillan, Primer Ministro británico.

Tras esto, el presidente Kennedy afirmó que Berlín era un "estado libre" y envió unas brigadas de refuerzo de 1.500 hombres a Berlín Oeste. El dirigente de la RDA Walter Ulbricht determinó incluso el control por parte de las Policías Fronteriza y Popular sobre los oficiales y policías aliados, lo que produjo un fuerte rechazo, en particular por parte de los estadounidenses.[9] Finalmente, el comandante de las tropas soviéticas situadas en Berlín debió intervenir con los funcionarios de la RDA para calmar la situación.

El 27 de octubre de 1961 se produjo una confrontación directa y peligrosa entre tropas soviéticas y americanas en el Checkpoint Charlie de la Friedrichstrasse, formando diez carros de combateguerra atómica. de cada bando junto a la línea fronteriza. Al día siguiente, ambas tropas de carros de combate fueron retiradas. Ambos bandos temían que el conflicto de Berlín acabase en una

Dos países


Nixon en el Muro de Berlín

Cruces fúnebres simbólicas en honor de los muertos en el Muro, fotografía de enero de 1990

Desde el 1 de junio de 1962 no se pudo entrar a la RDA desde Berlín Oeste. Tras largas negociaciones, un acuerdo de 1963 permitió que más de cien mil berlineses del oeste visitaran a sus parientes del lado este por fin de año.

A principio de la década de 1970, Willy Brandt y Erich Honecker emprendieron una política de aproximación entre la RDA y la RFA para relajar la frontera entre ambos lados de la ciudad. La RDA acordó simplificar los trámites necesarios para los permisos de viaje, en especial para la población "improductiva" que cobraba pensiones y permitió a los ciudadanos de la parte oeste visitas básicas a las regiones colindantes con la frontera. Como precio para relajar más las fronteras, la RDA exigió que se le considerase un estado soberano, así como la extradición de sus ciudadanos residentes en la RFA. Estas exigencias, contrarias a la constitución de la RFA, fueron rechazadas categóricamente.

La RDA denominaba al Muro, así como a las fronteras que la separaban de la RFA, "Muros de protección antifascista" que protegían a la RDA contra "la inmigración, la infiltración, el espionaje, el sabotaje, el contrabando, las ventas y la agresión de los occidentales".

Los años del muro

El muro tenía una longitud de más de 120 km. La construcción inicial fue mejorada regularmente. El Muro de la cuarta generación, que empezó a construirse en 1975, era de hormigón armado, tenía una altura de 3,6 m y estaba formado por 45.000 secciones independientes de 1,5 m de longitud. Su coste fue de 16.155.000 marcos de la Alemania Oriental. Además, la frontera estaba protegida por una valla de tela metálica, cables de alarma, trincheras para evitar el paso de vehículos, una cerca de alambre de púas, más de 300 torres de vigilancia y treinta búnkers.


Célebre mural, icono de la caída del muro

Tramo del muro conservado frente al Parlamento Europeo en Bruselas

Al principio, solamente había un paso para los alemanes orientales en la Friedrichstrasse; las potencias occidentales tenían dos puntos de control: en Helmstedt, en la frontera entre Alemania Oriental y la parte principal de Alemania Federal, y Dreilinden, en la frontera sur de Berlín Oriental. A los puntos de control se les dieron nombres fonéticos: Alfa (Helmstedt), Bravo (Dreilinden) y Charlie (Friedrichstrasse).

Durante la existencia del muro se contabilizaron unas 5.000 fugas a Berlín Occidental; 192 personas murieron por disparos al intentar cruzarlo y otras 200 resultaron gravemente heridas. Intentos exitosos de fuga incluyeron la fuga de 57 personas, quienes escaparon a través de un túnel de 145 m de longitud cavado por los berlineses occidentales, en los días 3, 4 y 5 de octubre de 1964. El intento fallido más destacado fue el de Peter Fechter. Este intentó cruzar el muro junto a su compañero Helmut Kulbeik, el cual sí consiguió llegar al otro lado del mismo. Fechter fue tiroteado y se le dejó morir desangrado a la vista de los medios occidentales el 17 de agosto1962. de

La caída del Muro de Berlín

El Muro de Berlín cayó en la noche del jueves, 9 de noviembre de 1989, al viernes, 10 de noviembre de 1989, 28 años más tarde de su construcción. La apertura del muro, conocida en Alemania con el nombre de die Wende (el Cambio), fue consecuencia de las exigencias de libertad de circulación en la ex-RDA y las evasiones constantes hacia las embajadas de capitales de países del Pacto de Varsovia (especialmente Praga y Varsovia) y por la frontera entre HungríaAustria, que impuso menos restricciones desde el 23 de agosto. En septiembre, más de 13.000 alemanes orientales emigraron hacia Hungría. y

Hacia el final de 1989 comenzaron manifestaciones masivas en contra del gobierno de la Alemania Oriental. El líder de la RDA, Erich Honecker, renunció el 18 de octubre de 1989, siendo reemplazado por Egon Krenz pocos días más tarde.

Tras el 6 de noviembre se hizo público el proyecto de una nueva legislación para viajar, que recibió duras críticas, y el gobierno checoslovaco protestó por vías diplomáticas por el aumento de la emigración desde la RDA a través de Checoslovaquia. El SED decidió, el 7 de noviembre, regular los viajes al exterior, facilitándolos. El 9 de noviembre se promulgó un plan que permitía obtener pases para viajes de visita. Se elaboró un modelo en el Consejo de Ministros, que se decidió ese mismo día antes de las 18:00 y que debía ser publicado y difundido en forma de circular a las 4:00 siguiente por las agencias de noticias, aunque hubo una objeción al procedimiento por parte del Ministerio de Justicia. Paralelamente, el modelo del Ministerio fue estudiado a medianoche en el Comité Central (ZK) y se modificaría ligeramente.


Muro de Berlín (16 de noviembre de 1989)

Porción del Muro de Berlín parcialmente destruida vista desde el lado occidental, con un guardia fronterizo y la Puerta de Brandeburgo al fondo, noviembre de 1989

El miembro del Politburó del SED Günter Schabowski anunció en una conferencia de prensa, retransmitida en directo por la televisión de Alemania Oriental, que todas las restricciones habían sido retiradas y decenas de miles de personas fueron inmediatamente al muro, donde los guardas fronterizos abrieron los puntos de acceso permitiendo el paso. Schabowski acabó la conferencia de prensa a las 18.57. Se encontraban presentes sobre el podio junto a Schabowski: los miembros del Comité central del SED Helga Labs. Gerhard Beil y Manfred Banschak. Schabowski leyó un proyecto de ley del consejo de ministros que tenía delante:

"Los viajes privados al extranjero se pueden autorizar sin la presentación de un justificante — motivo de viaje o lugar de residencia. Las autorizaciones serán emitidas sin demora. Se ha difundido una circular a este respecto. Los departamentos de la Policía Popular responsables de los visados y del registro del domicilio han sido instruidos para autorizar sin retraso los permisos permanentes de viaje, sin que las condiciones actualmente en vigor deban cumplirse. Los viajes de duración permanente pueden hacerse en todo puesto fronterizo con la RFA."

A la pregunta de un periodista italiano: "¿Cuándo entrará en vigor?

Schabowski, hojeando sus notas contestó:

"En cuanto lo diga — inmediatamente".

Gracias a los anuncios de las radios y televisiones de la RFA y Berlín Oeste bajo el título "¡El Muro está abierto!", muchos miles de berlineses del Este se presentaron en los puestos de control y exigieron pasar al otro lado. En esos momentos, ni las tropas de control de fronteras ni los funcionarios del ministerio encargados de regularlas estaban informados. Sin una orden concreta, sino bajo la presión de la gente, el punto de control de Bornholmerstrasse se abrió a las 23.00, seguido de otros puntos de paso, tanto en Berlín como en la frontera con la RFA. Muchos telespectadores se pusieron en camino. A pesar de todo, la verdadera avalancha tuvo lugar a la mañana siguiente. Muchos durmieron toda la noche para asistir a la apertura de la frontera a la mañana siguiente, 10 de noviembre.

Los ciudadanos de la RDA fueron recibidos con entusiasmo por la población de Berlín Oeste. La mayoría de los bares cercanos al muro daban cerveza gratis y los desconocidos se abrazaban entre sí. En la euforia de esa noche, muchos berlineses occidentales escalaron el muro. Cuando se conoció la noticia de la apertura del muro, se interrumpió la sesión vespertina del BundestagBonn y los diputados entonaron espontáneamente el Himno de Alemania. en

El 9 de noviembre, los berlineses llevaron a cabo la destrucción del muro con todos los medios a su disposición (picos, martillos, etc.). El virtuoso del violoncello Mstislav Rostropovitch, que había tenido que exiliarse al Oeste, fue al pie del muro a animar a los que lo demolían. La fotografía de esta anécdota se volvería célebre.

Posteriormente, el 21 de julio de 1990 en la Potsdamer Platz se realizó el The Wall Live (Directo El muro), promovido por Roger Waters y con la participación de estrellas de rock como Van Morrison, Scorpions, Ute Lemper, Marianne Faithfull, The Band, Cyndi Lauper y Bryan Adamsfundación Memorial Fund For Disaster Relief creada para paliar los impactos de cualquier guerra o desastre natural sobre todo en Europa. se realizó para apoyar a la

El historiador marxista británico Eric Hobsbawm, en su libro de 1994 The age of extremes: The short Twentieth century 1914-1991, dice que el siglo XX fue "corto" (frente al "largo" XIX), habiendo estado enmarcado entre el estallido de la Primera Guerra Mundial y la desintegración de la Unión Soviética, hecho éste último que ya había sido previamente anticipado de alguna manera por la caída del muro de Berlín de noviembre de 1989.

Estructura de las instalaciones en las fronteras


Ampliación del muro en Bernauer Straße 1980

El Muro de Berlín fue completado durante la fortificación exhaustiva de las fronteras de la RFA y – en menor proporción – de otras fronteras occidentales de los países del Pacto de Varsovia, haciendo palpable el llamado Telón de acero. Como el resto de fronteras, el Muro de Berlín estaba provisto de un sistema muy completo de alambre de espino, fosos, barreras antitanque, recorridos para patrullas y torres de vigilancia. A principios de la década de 1980 se habían empleado cerca de mil perros policía. Este sistema fue extendido en las décadas siguientes. Particularmente, las casas cercanas al Muro se vaciaron después del amurallamiento. Este proceso continuó hasta el 28 de enero de 1985, día en el que se demolió la Iglesia de la Reconciliación en Bernauerstrasse. De esta forma se formó una franja alumbrada en la densa y oscura ciudad de Berlín.

Según el Ministerio de Seguridad Nacional, en la primavera de 1989 el muro estaba formado por:

  • 41,91 km de muro de una altura de 3,60 m.
  • 58,95 km de muro prefabricado de una altura de 3,40 m.
  • 68,42 km de alambre de espino con una altura de 2,90 m.
  • 161 km de calles iluminadas.
  • 113,85 km de vallas.
  • 186 torres de vigilancia.
  • 31 puestos de control.

De la frontera de 156,4 km de Berlín Oeste, 43,7 km colindaban con Berlín Este y 112,7 km con Bezirk Potsdam. 64 km de del recorrido estaban en áreas edificadas, 32 km en zonas boscosas, 37,95 en descampados y 37,95 km en ríos y lagos.

Las tropas fronterizas de Alemania del Este tenían órdenes de impedir por todos los medios la evasión de cualquiera que intentara cruzar el muro, incluido el uso de armas de fuego, aun a costa de la vida de los fugitivos. En el Muro de Berlín, las órdenes de disparar se dieron numerosas veces; el número de muertes supera la media de las producidas en las fronteras de la RDA. En festividades importantes o visitas de estado, la orden de disparar a los fugitivos se interrumpía temporalmente, para evitar las críticas de la prensa occidental. En Berlín Oeste, la policía y las fuerzas militares aliadas observaban las actuaciones en la frontera oriental y se registraban las más graves.


Señal de aviso de zona fronteriza

Construcción de las instalaciones fronterizas

En su estado final de construcción, a finales de la década de 1989 , las instalaciones fronterizas consistían en:

  • Un muro de hormigón de 2 a 3 m de alto.
  • Una alarma que detectaba el contacto con el suelo.
  • Una barrera de contacto de tela metálica más alta que un hombre, con un tendido de alambre de espinas y una alarma de contacto.
  • Hasta su apertura en el año 1989 hubo además, en algunas partes, recorridos con perros policía (pastor alemán que podían correr libremente, aunque sujetos a una guía de cuerda), barreras antivehículo y antitanque (erizo checo), cuya desmantelación costaría posteriormente miles de millones de marcos al estado.
  • Un camino (iluminado de noche) para el acceso a los puestos de guardia y la circulación de las columnas militares.
  • Torres de vigilancia (302 en 1989) equipadas con proyectores de búsqueda, que vigilaban los puestos fronterizos de día, y con un refuerzo de soldados durante la noche.
  • Pistas de control, siempre escarificadas, que servían para recoger las huellas de los fugitivos, y que no debían ser pisadas por los soldados.
  • Barreras de separación suplementarias, que superaban la altura de un hombre, y a través de las cuales se podía ver en oblicuo.
  • El Muro propiamente dicho, de 3,75 m de altura, con un lado en Berlín Occidental.
  • Algunos metros de territorio pertenecientes a la RDA.

La anchura total de las barreras fronterizas variaba entre 30 y 500 m (en Potsdamer Platz). Al contrario que en las fronteras interiores con la RFA, no se dispusieron campo de minas ni pistolas automáticas (aunque en general esto no se conocía en la RDA).


Cruzando hacia Berlin Oeste en 1989

Los detalles de las instalaciones, diseñadas por las tropas fronterizas como zonas de acción, estaban bajo secreto militar y eran, por tanto, desconocidas por los ciudadanos de la RDA. Las tropas fronterizas debían guardar silencio. Como nunca sabían si se encontraban con un agente de la Stasi, siempre guardaban silencio. Cualquiera que se interesaba por las instalaciones fronterizas se arriesgaba, al menos, a ser arrestado y enviado a los puestos de policía para un control de identidad. El resultado podía ser una condena en prisión por planificación de evasión. Estaba prohibido visitar la zona inmediatamente anterior a la frontera sin una autorización especial.

FUENTE:: WIKIPEDIA

domingo, 9 de agosto de 2009

TESTIGO DEL HORROR

Las reinas de Saba La escritora colombiana Laura Restrepo ha viajado a los campos de refugiados en Yemen. Miles de mujeres y niños llegan hasta allí desde las costas del Cuerno de África. Huyen de la guerra, el hambre y el odio. Tercera entrega de esta serie con la que Médicos Sin Fronteras y ‘El País Semanal’ quieren rescatar del olvido a las víctimas de la violencia.

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Vienen subiendo, y son miles. Mujeres con sus hijos. Saben que muchas morirán por el camino, o que tendrán que dejar enterrados a sus hijos. Pero la decisión está tomada, y no pararán hasta encontrar un lugar donde la vida les abra por fin la puerta. Cueste lo que cueste, y por encima de quien se interponga. Si te paras aquí, en la costa sur de Yemen, vas a verlas venir: el Cuerno de África entero parece estar subiendo. En pateras, por el desierto a pie, mendigando a través de las antiguas ciudades. Me dice Habiba -somalí, comadrona graduada y querida amiga mía- que cuando escucha la palabra refugiados no piensa en hombres. Cierra los ojos y ve mujeres con niños.

Habiba -le pregunto-, ¿no serás tú la reina de Saba?

¡¿What?!

Cuando Médicos Sin Fronteras me propone visitar los campos de refugiados africanos en la República árabe de Yemen, lo primero que hago es releer un texto de 1934 en el que André Malraux cuenta cómo abordó un pequeño avión para sobrevolar esa región en busca de una mujer de 3.000 años de edad. Se trataba de la legendaria reina de Saba, soberana del incienso y de la mirra, nacida en algún punto incierto entre Yemen, Etiopía y Somalia. Poco después de su expedición, Malraux le anunciaba al mundo que había avistado desde el aire los vestigios del mítico imperio de Saba. Y sin embargo, a ella, a la Reina, nunca la encontró.

Nos acercarnos en jeep a Adén, en el extremo sur de Yemen. Ubicado sobre el golfo que lleva su mismo nombre, Adén mira hacia las desoladas costas del Cuerno de África, que le quedan a menos de 150 millas náuticas de distancia. Es el primer puerto que existió sobre el planeta. Allí fueron enterrados Caín y Abel, y construida el Arca de Noé, o al menos así está escrito; allí Arthur Rimbaud comerció con café, traficó con armas y renunció a escribir versos. Por las ventanas del jeep sólo vemos arena. Estamos en medio de ese mismo desierto yemení que en la historia antigua se tragó al ejército romano de Aecio Galo. Y de repente, como salida de la nada, aparece la reina de Saba. Es ella, no hay duda. Pero no la legendaria, sino la de carne y hueso. Y no la real, de realeza, sino la real de realidad.

Viene descalza, en medio de un grupo de 15 o 20 caminantes. Flaubert la imaginó vestida en brocado de oro con faralaes de perlas, azabaches y zafiros, pero no es así. Trae la ropa hecha jirones, arena en la boca, la mirada ausente y el cuerpo quemado por el sol y la sal. Se diría que es etíope por el color de su piel, que llaman nilótico en la suposición de que el tono, de un dorado tostado, es el mismo que el de las aguas del Nilo. Le preguntamos hacia dónde va. "A Arabia Saudí", responde. Pero no tiene brújula, ni guía, ni fuerzas, y no sabe que camina justamente en la dirección opuesta.

Como ella, miles de etíopes y somalíes echan a andar desierto adentro a la buena de Dios, o de la mano de Alá, retando a la fatalidad y ahuyentando demonios. Han cruzado el golfo en una de las travesías más arriesgadas e inhumanas que se puedan concebir. Vienen huyendo de la guerra, del hambre y del odio, o como diría Malraux, de las tres caras de la muerte.

Trono de arena. Volvemos a ver a la señora de Saba unas horas más tarde, en la playa, pero esta vez es somalí. Antiguos textos abisinios la llaman Makeda. El Corán la llama Belkis y la presenta "en un trono magnífico". Pero ella asegura llamarse Ayanna, trae un bebé en brazos y está sentada en la arena. Hace parte de los new arrivals, o recién llegados, tras un landing, o desembarco, traídos por los smugglers, o traficantes de personas. Los propios somalíes bautizan su éxodo con estos nombres en inglés; a fin de cuentas, aprendieron el idioma durante los años de dominación británica, una de tantas que han tenido que sobrellevar. También los franceses, los italianos, los rusos y Ronald Reagan saquearon su tierra, la convirtieron en campo de batalla y tras el retiro de las tropas la dejaron sembrada de armas, las mismas que luego fueron desenterradas por los asesinos locales: señores de la guerra, narcos, violadores, tiranos, piratas, clanes enfrentados, milicias vengadoras, smugglers. Hoy, las grandes naciones ni asoman por Somalia; la han dejado librada a la impiedad de su suerte. Nadie puede con ella, ardiente luna silenciosa que a todos espanta. En 1992, cuando ya el exterminio y la hambruna la habían arrasado, el mundo pareció apiadarse y mandó por fin ayuda humanitaria. Con resultados desastrosos: a los siete meses de su arribo, las fuerzas de Naciones Unidas la abandonaban, ametrallando en su huida a población civil desde helicópteros. A todos derrota la indómita Somalia, pero a quien más derrota, castiga y desangra es a sí misma. Me recita Habiba un viejo dicho somalí: "Con mi hermano contra el resto de la familia. Con mi familia contra mi clan. Con mi clan contra los demás clanes. Todos los clanes juntos contra el resto del mundo". Conozco el fenómeno. También yo provengo de un país, Colombia, hundido en un atolladero histórico donde nos devoramos los unos a los otros. No por nada Colombia y Somalia comparten el mismo paralelo sobre el globo terráqueo.

El bebé que Ayanna sostiene en brazos está vivo. Milagrosamente. Pese a estar exhausta y atónita, ella repite una letanía de frases secas, cortas. Dice a quien quiera oírla, o se dice a sí misma, que su niño venía llorando en el barco. Los smugglers le advirtieron que lo tirarían al mar si no lo callaba, pero cómo iba a callarlo, si ni agua tenía para darle. El niño siguió llorando y lo tiraron. Ella se tiró detrás, pudo agarrarlo antes de que se ahogara y nadó con él hasta la costa. Pero en el barco se le quedaron sus otros dos hijos. Luego los encontró, allí en la playa, vivos también. Uno de los refugiados que venían con ella en el barco los había ayudado a alcanzar la orilla.

No todos corren con la misma suerte. Barcos en los que sólo cabrían 30 o 40 personas son atiborrados con 120 o 150, en travesías que suelen durar entre tres y cinco días. Las soportan sin comer ni beber, a rayo de sol, entre orines, heces y vómitos propios y ajenos. A quien se mueva o proteste, los smugglers le descerrajan un correazo por la cabeza, la cara, la espalda, abriéndole la carne con la hebilla metálica del cinturón. Para no ser interceptados por la patrulla costera yemení, los barcos llegan de noche, dan media vuelta antes de alcanzar la orilla para emprender el regreso y en ese momento arrojan al agua su carga humana. En medio de la ciega negrura, algunos se ahogan porque no saben nadar. Otros, porque vienen entumidos tras permanecer tanto tiempo inmóviles y encogidos. Los hay que desaparecen nadando mar adentro, porque en la costa desierta no hay una luz que los guíe. Los etíopes llevan la peor parte. En el barco los hacinan abajo, en la bodega para el pescado, donde no es raro que mueran de asfixia, y una vez en Yemen no se les reconoce status de refugiados políticos, como sí a los somalíes. Por capricho de las convenciones internacionales, los etíopes son considerados simples migrantes económicos, y en cuanto tales pueden ser deportados.

Cuando emprenden el viaje, todos ellos saben del horror que les espera. No sólo lo saben, sino que duran meses juntando los 80 o 100 dólares que les cobran por el pasaje. "En el mar es posible que te mueras", me dice Habiba, "pero si te quedas en Somalia, es seguro que te matan".

Traídos por las aguas. Habiba huyó de Somalia hace siete años, también ella en patera, y hoy trabaja con los equipos de Médicos Sin Fronteras que patrullan la costa yemení a la espera de landings. Socorren a los recién llegados con primeros auxilios, agua, biscuits ricos en proteínas, ropa seca y chanclas de caucho, y les ofrecen transporte hasta un centro médico en la vecina Ahwar, donde podrán permanecer mientras se reponen. Al menos del cuerpo. Del extremo sufrimiento, la desesperanza y la muerte de los suyos, nadie podrá curarlos. Me cuentan que, hace unas semanas, entre los refugiados venía una muchacha muy bella. ¿Acaso no sería ella la reina de Saba? A lo mejor -condesciende Habiba-, pero al llegar a Yemen, los traficantes le impidieron bajarse del barco junto con los demás. Ella gritó, se volvió loca, intentó tirarse al agua, pero la amarraron. Se la llevaron de vuelta para violarla a su antojo.

Hussein, otro de los integrantes de MSF, me habla de la madrugada del pasado 15 de diciembre. "Imposible olvidar esa fecha", dice. "Al llegar a casa me bañé, al otro día me bañé dos veces. Pero por más que me bañe, esa fecha no la olvido. Habíamos salido a patrullar por la costa y hacia las siete de la mañana divisamos siluetas. ¡Landing! Venían como zombis", dice Hussein, "desnudos, con la expresión en blanco. Estaban muy mal, peor que otras veces. No reaccionaban. Al fin uno nos dijo lo que ya sospechábamos, que había volcado la patera en la que venían con otros 130 pasajeros. Atendimos a los vivos, corrimos hacia el mar y a lo largo de la playa fuimos encontrando los cadáveres. Muchos. Conté 57. Entre ellos había niños, adolescentes, mujeres embarazadas. Los cangrejos ya se estaban comiendo sus cuerpos. Los fuimos arrastrando lejos del agua, los tomamos fotos para que después sus familiares pudieran identificarlos, los metimos en bolsas plásticas. Trabajamos hasta que se cerró la oscuridad y no nos permitió seguir haciéndolo. Regresamos a la playa a primera hora del día siguiente y vimos que el mar había traído más cuerpos".

Los tres pisos de tu culpa. Jameelah lleva más de ocho años en el campo de Kharaz y sigue tan enferma como el día en que desembarcó. Las dolencias ya no están en su cuerpo, pero las carga en el alma. Se vino dejando atrás a su madre y a sus cinco hermanos. Trajo consigo a su único hijo, que murió durante la travesía de un golpe que le asestaron en la cabeza. A partir de entonces, tan pronto logra dormirse, Jameelah cae en una pesadilla que la martiriza. Sueña que un yenil, o demonio, la arrastra hacia una construcción de tres pisos donde la somete a juicio. En el primer piso, la condena por la muerte del hijo. En el segundo piso, la condena por abandonar a la madre y los hermanos. En el último piso también la condena, pero al despertar, ella no logra recordar por qué motivo era juzgada esa tercera vez. Jorge, uno de los psicólogos de MSF, le da un cuaderno y le pide "Jameelah, escribe tu sueño". Ella lo hace. Jorge lee y le dice: "Ahora vamos a preparar tu defensa. La próxima vez vas a explicarle al yenil que viniste a Yemen para trabajar y enviarle dinero a tu madre, que no la abandonaste, ni tampoco a tus hermanos, y que a tu hijo no lo mataste tú, lo mataron los smugglers. Dile a ese yenil que no haces nada contra tu familia, al contrario, has intentado darle mejor vida, aunque la posibilidad no esté en tus manos". El sueño de Jameelah se ha seguido repitiendo, pero ahora el yenil la absuelve en el primero y el segundo piso. Sin embargo en el tercero la condena, y ella sigue sin saber de qué la acusa. "La culpabilidad de las víctimas es un pozo sin fondo", me dice Jorge, el psicólogo.

¿Salomón usaba guantes?

Está escrito que Makeda salió de Saba y cruzó el desierto en busca de Salomón, de quien le habían dicho que era un rey sabio. Las sabias están más bien aquí, pienso al visitar el consultorio médico en el campo de refugiados del ACNUR en Kharaz, en pleno desierto, a tres horas por carretera de Adén. Los médicos son dos muchachas yemeníes, la doctora Jazmin y la doctora Leila. Según la usanza en el país, ambas van tapadas con abaya y toca negras de la cabeza a los pies, salvo una mínima ranura por la cual pueden verte, y tú a ellas puedes verles los ojos. Jazmin debe de pertenecer a un clan más tradicionalista que Leila, porque lleva puesto, además, un par de guantes negros que no se quita en público. "No siempre es fácil atender a las refugiadas", me dice. "Si sólo lidiaras con enfermedades, vaya y pase, pero tienes que enfrentarte a algo casi incurable, los prejuicios atávicos".

Yo miro sus guantes, miro el denso velo que le oculta la cara, y no puedo creer lo que estoy escuchando. Afortunadamente, ella, sin darse por aludida, me sigue explicando. Me dice que en el campo hay una somalí destrozada por un dilema. Vivía en Mogadiscio cuando una tarde, al regresar a su casa, fue violada por los seis o siete integrantes de una milicia etíope. No sólo la violaron una y otra vez, sino que la hirieron con cuchillo, le rompieron un brazo de un culatazo y la abandonaron cuando la creyeron muerta. Es lo habitual allí: ultrajar a las mujeres de otro clan es una de las formas que asume la venganza. Alguien la encontró en coma, se las arregló para hacerla ver por un médico, y ella sobrevivió. Pero se convirtió en motivo de shame, vergüenza, para su familia somalí, por haber sido violada por etíopes. Luego se dio cuenta de que había quedado embarazada, y huyó de Somalia por temor a que sus propias gentes mataran a la criatura al nacer. Dejó en casa a sus cuatro hijos, logró cruzar el golfo y se presentó en el campo de Kharaz, pidiendo asilo. Allí, las doctoras Jazmin y Leila le atendieron el parto. El niño, que nació bien, tenía la piel oscura de los etíopes, así que con sólo verlo, cualquier somalí reconocería en él la sangre ajena. Desde Mogadiscio, la abuela le rogaba a la mujer que abandonara en Yemen al niño etíope y que volviera a casa a hacerse cargo de los otros cuatro, que estaban pasando hambre. Ella sabía bien que con el bebé no podría regresar. ¿Qué hacer? Estaba enferma de confusión, de angustia, de soledad. Los dos médicos tomaron el problema en sus manos. Le ayudaron a conseguir trabajo para que pudiese enviarles dinero a los hijos que dejó en Somalia, mientras permanece en Yemen con el más pequeño. Y le asignaron una madre sustituta que cuida al pequeño de tanto en tanto, mientras ella visita a los otros en Moga. Ni el propio Salomón hubiera salido con una solución tan salomónica.

La casa de las mendigas. En el calor lento de las seis de la tarde se fermenta un olor denso y ahumado a cardamomo y canela, a basura, orines e incienso. Estamos ahora en el laberinto de pasadizos de la barriada de Al Bassateen, en las goteras de Adén, donde sólo viven somalíes y half-castes, o yemeníes con sangre somalí. Desde hace un rato alguien me sigue, tirándome de la manga. Es una mujer con un recién nacido en brazos. Es una alyawm, una limosnera. "Vete a casa", le dice Habiba, "tu niño está demasiado pequeño, ¿cuánto tiene de nacido?". "Cuatro días", responde la mujer, "lo parí aquí mismo, en la calle". Nos lleva a donde vive, la casa de las mendigas. Doce o trece mujeres comparten un pequeño patio de tierra y a medio techar. Algunas se ven descarnadas y enfermas, y una de ellas no se mueve ya: espera acurrucada en un rincón, con la boca abierta y los ojos atónitos, a que le llegue la muerte. Syrad, la más enérgica y saludable, nos ofrece té. "En Al Bassateen, mendigar es el único oficio para una viuda", dice. Si le pides limosna a un hombre yemení, se siente en la obligación de dártela. Es musulmán, la religión se lo ordena. Pero si es muy negociante, te pueden decir: "Toma estas monedas, tómalas; pero si me la chupas, te doy el triple".

Le pregunto a otra de ellas qué espera de la vida, y responde que nada. "Recién llegada de Somalia tenía sueños", dice, "porque pensaba que aquí la vida podía ser mejor. Ahora sé que no es mucho mejor. Bueno, sí, tengo un sueño, uno pequeño, el sueño de cada día: que alguien me dé una limosna".

Caminamos luego hasta el famoso Bloque Tres, el sector de las dhillos, o prostitutas. Nos permiten entrar a una de las casas. En realidad es un patio casi igual al de las mendigas, pero en éste las mujeres son más jóvenes y han pegado en los muros afiches de Bollywood. Se envuelven el cuerpo en coloridas futas, llevan los brazos pintados de gena, anillos en los dedos de las manos y los pies, ajorcas en los tobillos y brazaletes en las muñecas. Nos ofrece el té un muchacho depilado y maquillado que parece ser de inferior rango porque las mujeres le dan órdenes. Colocan en torno al patio colchonetas de espuma de caucho, traen pequeños cojines para que Habiba y yo estemos más cómodas y rocían el ambiente con desodorante floral en spray. Ahora sí -escribo en mi libreta-, me encuentro entre las auténticas reinas de Saba, con todo, y almohadones, perfumes y joyas.

Al principio ni mencionan su oficio, pero poco a poco aflojan y van contando las ventajas y los sinsabores de la vida que llevan. "Por aquí es costumbre que te paguen con comida", dicen. "Te invitan a cenar y sales de ahí con el estómago lleno y las manos vacías. Otros te enciman el khat. Algunos clientes sólo piden que les dejes pasar la noche contigo. Se acuestan a tu lado y no hacen nada, salvo mascar khat. Están consumidos por el khat, que a la larga los deja impotentes. No les importa, lo siguen mascando, y nosotras también. Conseguimos suficiente khat para estar alegres, y suficiente comida para mantenernos vivas. Pero rara vez podemos juntar dinero para mandar a Somalia. Una opción mejor es trabajar en hoteles. Los taxistas te llevan hasta los hoteles a cambio de una mamada, y al regreso, igual. Como por aquí es raro ver un billete, los trabajos se pagan en especie. En el hotel limpias los cuartos, tiendes las camas, trapeas los pasillos y estás ahí para cumplir la voluntad del huésped. Cada tanto, el dueño nos lleva a un hospital a que nos revisen la sangre. Cuando caen huéspedes de Arabia Saudí, traen dinero en los bolsillos, y nosotras podemos mandar algo a casa para nuestros hijos".

De repente se enciende la algarabía en el Bloque Tres. Se ha armado la trifulca y de todas las puertas salen mujeres dando gritos. Un cliente quiso volarse sin pagar, la damnificada dio la voz de alarma y ahora corren tras él. Lo alcanzan y le propinan una paliza. Aparentemente, sólo le cae encima una lluvia de puños, pero en realidad le causan heridas con los brazaletes de metal que llevan en las muñecas.

Un televisor y una cama. Es posible que Saná sea la ciudad más bella del planeta. Como sacada de Las mil y una noches, dicen las guías de turismo, y lo compruebas tan pronto atraviesas la vieja muralla por Bab al Yemen y te cae encima todo el prodigio del medioevo oriental. Afuera de la muralla, sin embargo, es otro el cantar: una modernidad destartalada, sucia e inconexa, con Internet lento y tráfico energúmeno. El último rincón de este adefesio urbanístico es la barriada popular de Safía, donde en una habitación sin muebles me esperan 15 mujeres, largas y esbeltas, a punta de hambre. Son algunas de las somalíes que sobreviven en la capital limpiando casas durante el día, y hacinándose de noche con sus hijos en habitaciones como ésta. Van cubiertas como las yemeníes, pero a medida que conversamos, se quitan la ropa negra y debajo aparecen las coloridas telas africanas. Iprah lleva un brazo enyesado; fue atropellada por un coche en las calles de Saná y no logró que la atendieran en ningún hospital hasta una semana después, cuando encontró a familiares que aceptaron pagar su cuenta. Yurop tiene la frente y una oreja quemadas. Hace un par de años intentó quitarse la vida por el medio tradicional de suicidio femenino en su tierra, que consiste en rociarse con combustible y prender un fósforo. Se lo impidieron unas vecinas, sofocando el fuego con mantas de lana.

Está escrito que cuando la reina de Saba se iba acercando a lomo de elefante, bajo su parasol rojo con campanitas de plata y respirando por la boca porque le oprimía el pecho un corsé de pedrería, era tal el esplendor que irradiaba, que la multitud, deslumbrada, se postraba en tierra a su paso. No les pasa otro tanto a las reinas de Safía, acostumbradas a soportar un sonoro "vete al infierno" cuando preguntan si necesitan quien haga la limpieza. "Desconfían de nosotras. Nos acusan de groseras y ladronas, y abusan. El otro día me quejé ante una señora: 'Vigila a tu marido', le dije, 'quiere violarme'. Me respondió: 'Y qué problema te haces, dale lo que quiere, ¿acaso no te pagamos en esta casa?".

Las 15 mujeres están agotadas. Son ya las nueve pasadas de la noche, hace poco regresaron de sus rondas por la ciudad y acaban de alimentar a sus hijos con las sobras de comida que pudieron recoger. ¿Con qué sueñan, muchachas? Les pregunto antes de despedirme, y a coro me responden: "Con una cama y un televisor". Y cómo no, comento, después de semejante jornada cualquiera quisiera echarse en una cama y poner la mente en blanco frente a una pantalla. "No, no es eso". Yurop me explica: "La cama es para encadenar a los niños, ¿entiendes? No nos queda otro remedio. Tenemos que dejarlos solos durante todo el día, y si salen a la calle, cualquier cosa puede sucederles. La única solución es dejarlos amarrados a las patas de una cama. Cuando regresamos a la noche están hechos un desastre, lo primero que hacemos es lavarlos. Están orinados, cagados, lloran a gritos, se han peleado entre ellos, no han comido nada. El televisor es para que se entretengan mientras nos esperan".

La humanidad sólo cuenta con unas cuantas líneas escritas que dan testimonio de la existencia de la reina de Saba: alguna referencia en la Biblia, poco más en el Corán, menciones en textos apócrifos, manuscritos perdidos en alguna biblioteca, un reportaje de André Malraux. Y unas ciertas cartas. También en Safía me entregan una docena de estas cartas. Le sucede a cualquier extranjero que se asome por Kharaz, por Ahwar, por Al Bazateen: sale con los bolsillos llenos de cartas que las refugiadas escriben en inglés y llevan a todos lados en bolsitas plásticas. Están copiadas a mano y van dirigidas a todos, a ninguno, a quien quiera escuchar. Pueden ser escuetas biografías de una o dos páginas, o anuncios de se busca: un hijo perdido en medio de la guerra, un esposo que emigró y no da señales de vida. Puede ser el nombre de una medicina que no logran conseguir para un hermano que se queda ciego, o para una abuela que sufre de los nervios. Puede ser también la denuncia de una violación en tal barrio, de una matanza en tal pueblo. Las más breves son apenas un nombre y una ubicación, me llamo tal, me encuentro en tal lugar. Cada una de estas cartas es un llamado imperceptible, un improbable acto de fe, como el "aquí estuvo fulano" que un desaparecido raya con la uña en el muro de una celda.

FUENTE: EL PAIS 09/08/2009

domingo, 2 de agosto de 2009

NOTICIA PREOCUPANTE

Un 18% de escolares no rechaza el terrorismo

El informe del Ararteko sobre las víctimas recoge un avance, sólo con los datos referidos a esta cuestión, sobre las actitudes ante los Derechos Humanos de los adolescentes vascos entre 12 y 16 años, que entregará en su integridad al Parlamento en septiembre.

La revelación más llamativa es que sólo siete de cada diez rechazan a ETA. Un 15% de los 700 encuestados no lo hace o justifica su violencia, mientras otro 14,8% se muestra indiferente o no se define. La preocupación que han levantado en el Ararteko esas cifras es grande. "Con que hubiera un solo escolar que no rechazara a ETA ya debería preocuparnos", se indica en el informe. Un 23% no cree que la mayor vulneración de derechos en Euskadi la produzca ETA y un 24% piensa que los actos terroristas pueden estar justificados en ocasiones.

A las víctimas del terrorismo las apoyan seis de cada diez, pero un 18% es contrario a protegerlas. El Ararateko, Iñigo Lamarca, resaltó que los mensajes contra ETA los reciben más de sus familias que del entorno escolar o de amigos. Ello lleva a Lamarca a hablar de "un cierto fracaso" e insistir en el impulsar el rechazo a la violencia y la solidaridad con quienes la padecen. Que los jóvenes salgan del apoyo, el miedo a expresarse o la indiferencia es el único medio de que "ETA se hunda en el sistema de valores democráticos", señaló.

La preocupación aumenta cuando se constata que el grado de rechazo al terrorismo guarda una cierta relación con el modelo lingüístico en el que cursan sus estudios los jóvenes encuestados: el repudio a la banda terrorista desciende hasta el 62% entre quienes se forman en modelo D (en euskera), mientras que alcanza el 80% en los escolarizados en el A (castellano con el euskera como asignatura). Los del modelo B se ubican entre ambos porcentajes. El perfil-tipo que el informe extrae del estudiante que no rechaza a ETA da como resultado un chico en segundo curso de Educación Secundaria Obligatoria, ESO, (14 años), con domicilio en Guipúzcoa y perteneciente a un centro de modelo D. A la inversa, el perfil que más repudia el terrorismo es el de una chica de tercero o cuarto de (15-16 años) que cursa sus estudios en un centro concertado de modelo A y en Vizcaya.

EL PAIS

14/07/2009

La lucha por la paz hoy

* Pablo González Casanova

Hace poco nos preguntábamos si otro mundo es posible y decíamos que sí. Era una respuesta a la llamada "ciencia única" y a todos los economistas y políticos que pretendían estar aplicando "la única política posible en el único mundo posible". Los neoliberales de los 80 -recuérdenlos- se presentaban como si tuvieran rigurosos y sólidos conocimientos de los que nosotros carecíamos por mera ignorancia o por empecinamiento ideológico, o por anticuados, según vociferaban o musitaban. Incluso llegaron a afirmar, con cierto desparpajo, que el neoliberalismo en marcha iba a dar fin a los ciclos económicos y a las crisis periódicas, y que el desmantelamiento del Estado social y nacional, así como la privatización y desnacionalización de las empresas públicas, de los bienes comunales y los ejidos, de los medios de información, de los medios de comunicación, de los aeropuertos y de los puertos, de las escuelas y las universidades, del agua, del aire, de la energía eléctrica, del petróleo, iban a dar cabida a un mundo en que El Mercado -con mayúsculas-, regido por "leyes naturales", tendería a acabar con los desequilibrios y abriría una larga etapa, de tal modo plácida y floreciente, que ya podía anunciarse algo así como "el fin de la historia". La seriedad teatral, sobria y modosa con que sostenían esos despropósitos era convalidada por líderes soberbios y sumisos de las naciones, del comercio, de la industria, de las finanzas, de los "centros de punta" en la ciencia y la tecnología, así como por los boards y directores de revistas destinadas a las elites, y por los voceros en mangas de camisa que manipulaban a las masas con sus tirantes azules y sus corbatas verdes. El hecho es que los neoliberales de los 80 dominaron al sentido común, y no sólo lograron dominarlo con sus argumentos tecnocientíficos, sino con sus invitaciones subliminales a una "opción racional", que incluía la persuasión por la intimidación y la cooptación.

usa_iraq_09Desde los 80, sostener que otro mundo sí es posible es una respuesta a los conformistas, a los oportunistas, a los serviles y amedrentados, y a quienes creen ser tanto inteligentes como honorables cuando apoyan tamañas mentiras por "realismo político" y porque "pues no hay otra alternativa". Frente a los líderes del neoliberalismo y su conciencia privatizada, nosotros decíamos y decimos que sí se podía actuar y pensar de otra manera y que los pueblos, los ciudadanos y los trabajadores pueden acometer y construir un nuevo proyecto de liberación, democracia y socialismo. Hoy seguimos sosteniendo que otro mundo es posible. Lo seguimos diciendo por cuanto medio está a nuestro alcance. Sólo que en caso de estar equivocados, en caso de que los hechos confirmen que otro mundo es imposible, eso querrá decir -sin duda alguna- que nos encontramos en un "sistema en extinción"...

Si no logramos construir un mundo alternativo al imperialismo, a la dictadura de los complejos militares-industriales y sus mandatarios, viviremos en uno de esos sistemas próximos a extinguirse que estudian los especialistas en sistemas y que se dan en el cosmos, en la Tierra, en los seres vivos y en la historia de la humanidad. De esos llamados "sistemas en extinción" se ocupan las ciencias más avanzadas y en ellas el conocimiento de nuestra extinción posible ha alcanzado niveles de rigor que cualquier científico no privatizado reconoce, aunque algunos modelos matemáticos sean todavía elementales...

El peligro de ecocidio que implica la extinción del sistema Tierra y del sistema humano como parte de la biosfera es un peligro no sólo posible sino probable con la política de la llamada "guerra sin fin", que puede acabar con todas las guerras y con la vida en el planeta.

El problema de "el fin del mundo" está lejos de confinarse a las creencias del Apocalipsis. Tampoco corresponde a un estado de ánimo "catastrofista", como nerviosamente pretenden distintas variedades de irresponsables. Y no se limita a pensar en otro sistema social distinto al capitalista, ni añora un vano equilibrio de fuerzas parecido al del pasado. El peligro de un "sistema en extinción" induce a considerar seriamente las amenazas a la Tierra y a la vida que se pueden materializar salvo que encontremos e impongamos una modificación a la política depredadora y conquistadora actual, y construyamos un sistema distinto del actual.


Utopías contrapuestas

Lo que quiero decir es que no sólo otro mundo es posible sino que es necesario para la sobrevivencia de la humanidad; que no sólo los pueblos piensan que otro mundo es posible y necesario, sino los grandes imperios del mundo y sus asociados. También ellos se dan cuenta de los peligros del mundo. Y tanto ellos como nosotros tenemos utopías, mundos alternativos que no existen y que pensamos pueden y deben existir. El de ellos es el mundo que surgiría entre conflictos y pactos militares y coloniales. Los países imperialistas, encabezados por Estados Unidos, están hoy planteando la posibilidad de un nuevo reparto del mundo y de un nuevo pacto neocolonial. Su utopía de largo plazo no es la guerra infinita sino la creación de un imperio estable, equilibrado, que se proponen construir al borde del caos. Los constructores de ese imperio están pensando en una política múltiple que en última instancia les permita deshacerse de "la humanidad innecesaria" y controlar a la población necesaria tanto en su crecimiento como en su organización. El proyecto metacientífico de una Granja Mundial de Animales es objeto de experimentos en las "aldeas modelos" que las grandes potencias han impuesto desde Vietnam hasta Guatemala y desde las "reservaciones de indios" estadunidenses hasta los batustanes de Africa del Sur y los "campos de concentración" de Palestina. La utopía conservadora de la Granja Global de Animales es la utopía de un horror experimentado desde Adolfo Hitler hasta Ariel Sharon. Ese horror es generalizable. Hoy se complementa con la historia prevista en el Instituto de Santa Fe (Nuevo México), de un mundo en que la ingeniería genética aumentaría la inteligencia de unos y abatiría la de otros, disminuiría la demanda de trabajo no calificado y aumentaría la humanidad inútil o sobrante hasta niveles amenazadores para las elites. El equilibrio se podría recuperar mediante políticas de exterminio selectivo y generalizado que permitirían construir un mundo conservador en el que habría más computadoras que habitantes. Ambos estarían controlados por las ciberinteligencias de los nuevos complejos hegemónicos en un mundo poscapitalista y ciberesclavista. La Granja Global de Animales y Ciberántropos realizaría un sueño-pesadilla que -como diría el físico de Santa Fe J. Doyne Farmer, autor de La segunda ley de la organización- se podría imponer hacia fines de este siglo, en una forma que nos es "tan difícil de imaginar (según piensa) como puede ser para un perro entender la ley de la relatividad".

Al mismo tiempo, los pueblos que se expresan en Puerto Alegre y en muchos lugares del mundo, desde la Lacandona hasta Seattle, tienen la conciencia de que otro mundo no sólo es posible sino necesario. Saben cada vez más que es necesario luchar por la paz y por un mundo en que el ser humano manifieste sus virtudes reales y potenciales. Esa es la otra utopía realizable, posible y necesaria cuyos perfiles habremos de precisar en junta de humanismos que combinen las luchas por la libertad de la persona humana y de los trabajadores, las luchas por el bien común y por dar prioridad a los problemas sociales en la asignación del excedente, de las inversiones y los gastos, de los recursos y las propiedades; las luchas por la democracia como participación y representación para decidir sobre los presupuestos y los planes; las luchas por la supremacía creciente de la sociedad sobre el Estado y de la humanidad sobre los usureros y los burócratas.

La alianza de utopías con firmeza en los ideales y en la unión de las propias fuerzas con todas las afines habrá de combinar y sumar políticas, ideologías y religiones tanto para impedir la guerra y los nuevos pactos coloniales como para luchar por la paz en un mundo menos opresivo e injusto. El problema se parece en algo al que enfrentaron las fuerzas progresistas y revolucionarias con las amenazas de Hitler, antes de la Segunda Guerra Mundial. Pero los peligros y las posibilidades son distintos.

Entre los peligros mayores que vivimos, y que no se vivían antes de la Segunda Guerra Mundial, se encuentra la posibilidad de una escalada nuclear sobre la que hay cálculos rigurosos y macabros no sólo respecto de la guerra misma sino de las víctimas de ella en todos los países, incluido Estados Unidos. Uno de esos cálculos sostiene que "en una guerra nuclear racional" -así la llaman sus autores- Estados Unidos "sólo perdería 20 millones de habitantes". Pero no cabe descartar una guerra nuclear irracional que terminaría en el ecocidio. Y esa posibilidad es tanto más peligrosa cuanto la superpotencia estadunidense y pequeños y grandes países con armas nucleares han iniciado un proceso en que la amenaza de usar esas armas ya está al orden del día en los hechos, en los razonamientos y en las palabras, como es fácil comprobar viendo la televisión, oyendo la radio y leyendo los periódicos.


Peligros y ventajas

El mundo actual es tan peligroso e incluso más peligroso que el del equilibrio nuclear durante la guerra fría. Las condiciones en que se plantean hoy los problemas pueden derivar en una lucha de todos contra todos en que el discurso del miedo que pronuncia el imperialismo no derive en el desarme de los pueblos conquistables -como pretende- sino en su enervamiento, y en "actos de locura" peores que los de Washington y Corea del Norte.

De otro lado, en la situación actual aparecen ciertas ventajas que no cabe ignorar: una de las más importantes es que el propio pueblo de Estados Unidos se opone a la guerra de manera más enérgica y efectiva que aquel pueblo alemán de los años 30, dominado y diezmado por el nazismo. La oposición a la guerra del pueblo estadunidense no sólo está hoy encabezada por los grupos más radicales y conscientes, sino por fuertes corrientes de una opinión pública subterránea, que va a salir cada vez más a la luz pública y a aumentar su fuerza conforme la información acerca de los verdaderos objetivos de la guerra y de sus peligros se haga más y más evidente. Entre los opositores a la guerra se encuentran grupos importantes de las propias fuerzas dominantes que ven cómo la proyectada guerra sólo sirve a las grandes corporaciones del petróleo, sin que tenga ningún efecto para la reactivación de la economía y las finanzas. Y si algunos se animan con la conquista por intimidación de nuevos territorios y riquezas, cada vez son más los que señalan lo ilusorio y peligroso de tamaña empresa, y la posibilidad de que derive en una guerra de destrucción mutua.

Otra ventaja de las fuerzas de la paz de hoy frente a las del pasado, es que la inmensa mayoría de los pueblos del mundo actual ha enriquecido su proyecto de mundo alternativo, dando más y más importancia a la democracia como pluralismo religioso, ideológico y cultural que ayude a la práctica de la unidad en la diversidad y al ejercicio del poder en una cooperación de naciones y civilizaciones. Al enriquecimiento del concepto de democracia se añade el enriquecimiento de la liberación de las naciones y la autonomía de las etnias en proyectos universalistas que enriquecen la identidad del "nosotros" desde lo local y nacional hasta lo mundial. En cuanto al socialismo, cada vez aparece más vinculado a la democracia y a la liberación, como una política que no sólo da prioridad a los derechos sociales, sino que también deja la decisión sobre el uso del excedente a las organizaciones representativas y participativas de los trabajadores, los pueblos y los ciudadanos.

Pensar que los angloamericanos, los afroamericanos, hispanos, caribeños y orientales de Estados Unidos de Norteamérica presentarán una creciente resistencia a la guerra no es tan sólo buen deseo. Pensar que el proyecto alternativo actual se presta a una restructuración de la política mundial mediante luchas políticas y negociaciones que efectivamente contribuyan al cambio de un sistema opresivo y depredador por otro menos inequitativo y opresivo no es tampoco una mera ilusión. Pero así sea nada más para aumentar la posibilidad de alcanzar objetivos que hoy pueden parecer inalcanzables, la organización y la conciencia de los pueblos jugarán un papel fundamental. Los líderes de la sociedad civil y de la sociedad política que luchen por organizar redes de pueblos en su propio terruño o en su nación, o en varias naciones, y que hagan todo lo posible para que los pueblos tengan información veraz y clara conciencia sobre los peligros reales de la guerra y sobre las posibilidades emergentes de construir la paz, podrán encontrar en sus esfuerzos respuestas mucho mayores de las esperadas. Los especialistas en los peligros de la guerra y en las posibilidades de la paz tienen que elaborar un informe a la humanidad para denunciar fundadamente las altas posibilidades de acabar con la humanidad si no se detiene la conquista del mundo y si no se articulan los movimientos y organizaciones que luchan por un sistema mundial menos vulnerable que inicie una nueva etapa de construcción de la libertad, la democracia, la justicia y la solución pacífica de los conflictos.

Las medidas que se tomen y los pasos que se den pueden hoy parecernos pequeños dada la magnitud de los problemas; pero pueden, en cierto momento, extenderse en formas exponenciales y relampagueantes, esas que antes se interpretaban como milagros y que hoy sabemos que son fenómenos característicos de las etapas de crisis y de transición, en que inesperadamente los pequeños grandes movimientos reorientan todo el curso de la historia. Para lograr el gran cambio, cada movimiento de pueblos, de trabajadores, de ciudadanos, ha de articularse con los movimientos afines, vecinos y lejanos, y ha de ligar los intereses y valores comunes en actos de solidaridad, en redes de organizaciones locales, nacionales, que lleguen a ser megaorganizaciones internacionales de pueblos.


Islas de liberación

El pueblo de Estados Unidos y todos los pueblos del mundo pueden construir islas de liberación que se solidaricen entre sí. Cuba ya empezó esa lucha de manera ejemplar y hay muchas fuerzas más en el mundo, actuales y potenciales, que buscan detener la guerra y realizar el sueño de un mundo humano, a sabiendas de que si es imposible detener todos los conflictos armados, es necesario encontrar soluciones políticas que fortalezcan el poder de los pueblos y pongan un alto al actual proyecto imperial.

En las actuales circunstancias, parece indispensable recordar la experiencia anterior de luchas por la paz que se propusieron, primero, impedir la guerra, y después, al desatarse ésta, buscaron aliados con una lógica que consistió en sufrir el menor daño posible frente al enemigo, una lógica que por cierto sólo operó entre gravísimas contradicciones que dieron fin a la Segunda Internacional antes de la guerra de 1914 y que aparecieron amenazadoras en la pasajera y siniestra alianza entre Berlín y Moscú antes de 1939. La "opción racional", hoy como ayer, debe oponerse a la complicidad y al servilismo de un Proyecto de Conquista Mundial en el que tarde o temprano no cabe "el menor daño posible" para ningún judío, cristiano o musulmán, blanco o negro, rico o pobre, yanqui o extranjero, pues son muy altas las posibilidades de que la guerra llame a la puerta de todos.

Tampoco podemos ocultarnos que quienes se propusieron cambiar la guerra mundial en una revolución mundial no lo lograron ni en 1910-17 ni en 1959-66. Es más, en las décadas sucesivas, el imperialismo y el gran capital dominantes desarrollaron e impusieron nuevos "pactos coloniales", nuevas políticas fascistas de todo tipo y políticas "contrainsurgentes" que en la guerra fría derivaron primero en la llamada "guerra interna" y más tarde en la "guerra de baja intensidad", ambas articuladoras de las técnicas contrarrevolucionarias y expansionistas más avanzadas. "Guerra interna" y "guerra de baja intensidad" son estrategias mutantes, destinadas a controlar por el terror y la corrupción a los pueblos en rebeldía, así como los territorios y recursos naturales que están en la mira de las potencias imperialistas.

Hasta ahora la "guerra interna" y la "guerra de baja intensidad" han triunfado en la mayor parte del mundo. En los albores del siglo xxi nos han colocado en el peligro de perder no sólo en la lucha por un mundo mejor, sino en la lucha por asegurar la sobrevivencia de la humanidad. Si países como Cuba muestran una capacidad de resistencia notable, sus experiencias merecen una atención que hasta hoy parece insuficiente. Ejemplo para la humanidad, con los cambios y adaptaciones que sean necesarios, Cuba nos revela que toda posibilidad de resistir y de crear una alternativa eficaz al sistema actual supone una articulación muy fuerte de la lucha por la democracia, la liberación y el socialismo. En Cuba, la experiencia de alcance universal sobre las estrategias y tácticas de las fuerzas alternativas nos lleva a reconocer la intensa unión entre el poder y la conciencia, la política y la moral como base de una fuerza social con alta capacidad de resistencia y construcción de alternativas. El sentido ético, político, cultural, militar, social y práctico que se articula en cualquier negociación y política de paz de Cuba no disminuye ni atenta contra la fortaleza propia, ni viola las reglas de la conducta internacional.

cha01-160328-pihSi se hace necesario un informe al mundo sobre los peligros que la guerra de conquista implica para la sobrevivencia de la humanidad, parece indispensable, ineludible, un informe al mundo sobre las razones por las que Cuba es una esperanza para la humanidad. Ambos informes -el de los graves peligros de una guerra de conquista mundial y el de las grandes aportaciones de Cuba frente a la guerra y por la paz- deben ser muy rigurosos, muy exactos, muy claros.

El informe sobre los peligros de la guerra de conquista global puede convertirse en un documento contundente que se difunda en todas las formas posibles hasta convertir la lucha por la paz en el sentido común de la humanidad. Tiene que actualizar, documentar y dar a conocer el estado actual de las teorías y las prácticas sobre la imposibilidad de mantener bajo control la conquista del mundo y sobre el carácter altamente probable de que la guerra del petróleo se transforme en una guerra de destrucción mutua, en que el imperio y el imperialismo no podrán hacer guerras en Irak o en Corea del Norte sin que se oigan las explosiones en China, Japón, India, Pakistán, Rusia, Europa y Estados Unidos. Puede comprobar esa alta probabilidad. Tiene que precisar y difundir un peligro que conocen todos los grandes especialistas. Tiene que ser un documento magistral que contribuya a que domine una lógica humana, moral y política de conservación de la especie.

En cuanto al informe de Cuba al mundo, me atrevo a pensar que otros como yo querrían saber más sobre algunos hechos incontrovertibles, en particular aquellos que nos ayudan a explicar la articulación de fuerzas que ha permitido a Cuba resistir un bloqueo de más de 40 años, así como enfrentar los numerosos intentos de desestabilización y destrucción de la Revolución cubana y sus líderes que el gobierno de Estados Unidos ha realizado o auspiciado. ¿Qué le ha permitido a Cuba resistir que tenga un valor universal, de experiencia común en medio de la diversidad de naciones y de pueblos? Es más, ¿qué le ha permitido construir, en medio del cerco y el asedio, una alternativa social, cultural, económica, militar y política, pedagógica, que constituye una de las grandes fortalezas de la humanidad, cuando es un pequeño país de algo más de 10 millones de habitantes cercado y asediado por su vecino, el imperio más poderoso y agresivo del mundo? Yo creo que muchos cubanos tienen experiencias universales que han dado a conocer insuficientemente. Varias de esas experiencias son el origen de esta gran capacidad de resistir.

Menciono unas cuantas: Uno: los discursos del comandante Fidel Castro a raíz de la toma del poder del Estado en que se pasaba horas enseñando a pensar cómo se toman decisiones, qué peligros amenazan, qué esperanzas todavía no tienen base, qué soluciones son más seguras, qué contrataques pueden venir, qué responder y cómo a las distintas políticas de desestabilización. Pensar y actuar, pensar y hacer, se atendió desde el tiempo de Frank Pais, desde Santiago hasta La Habana, y después desde la Sierra Maestra hasta todas las ciudades, pueblos y barrios de Cuba. Para decirlo de una manera más clara, en Cuba se dio una revolución en la propaganda política y otra en la educación. La propaganda se volvió pedagógica. La pedagogía política devino el arte de pensar y actuar. Es más, la pedagogía política de voluntades colectivas se vinculó a una lógica y a una cultura del poder que incluye la moral colectiva y personal como una de sus fuentes de energía, de fuerza. Dos: la organización del pensamiento, de la palabra, de la voluntad y el carácter se articuló a la organización de las bases sociales y a la educación de quienes aprenden a aprender como individuos, grupos o asociaciones, o como partido de unidad de la diversidad, ese gran problema. La organización del pensar-hacer individual y colectivo no sólo incluyó la comprensión de las contradicciones del capitalismo y el imperialismo sino la atención a las contradicciones propias. Cuba supo enfrentar el ineludible problema de las soluciones contradictorias y de las contradicciones en el interior de las fuerzas revolucionarias; de las contradicciones en el interior de la clase obrera, del pueblo, de la ciudadanía nueva. El enfrentamiento, con reglas de diálogo y disciplina, tuvo muchas virtudes. Entre las principales se encontró la forma de impedir que el imperialismo y sus asociados internos -tan importantes y desgraciados- aprovecharan esas contradicciones para desatar la guerra interna con procesos de desestabilización y autodestrucción de la revolución por sus propios beneficiarios, pueblos trabajadores, pobladores. Tres: en todas las luchas se elaboró una síntesis del pensamiento y la práctica en la propia Cuba. Se pensó verbalmente en la lucha contra los dictadores y los gángsters de La Habana y contra los caudillos y ricachones urbanos y rurales. La intuición vivida se unió a la teoría pensada y a la rápida sagacidad que sabe responder a la amenaza. La síntesis de lo local político y revolucionario incluyó en sus memorias a un pensador universal que acompañó todo el proceso: José Martí. Lo hizo suyo y con él recreó su propio pensamiento sobre las grandes experiencias del mundo, de América Latina y de la propia Cuba. Con Martí llegó al pensamiento de Marx y de sus sucesores. La lucidez y firmeza de Martí están presentes en toda la lucha ético-política y revolucionaria de Cuba. Martí formaría parte de la moral y la práctica de luchar en Cuba. También contribuiría a frenar las corrientes del pensamiento autoritario criollo o del que venía con el apoyo de la Unión Soviética (URSS). Y a la caída de ésta, Martí sería como una antorcha en el llamado periodo especial, cuando Cuba se enfrentó a una historia imprevista por toda la teoría, imprevista en lo que se refiere a las estrategias a seguir en caso de que el bloque soviético se desintegrara, hecho sólo anunciado por dirigentes revolucionarios que parecían desvariados y que acabaron teniendo la razón.

El hecho es que Cuba enfrentó las contradicciones entre la necesaria disciplina y la necesaria libertad de un pensar común y diverso. Cuba asumió creadoramente lo común y lo diverso con Martí y con Marx. Pero de eso sabemos menos de lo que necesitamos saber para futuras luchas que enfrenten con éxito la guerra interna, las políticas imperialistas de desestabilización, las guerras de baja intensidad.

Cuatro: nosotros hemos dicho que el país más democrático del mundo es Cuba. No se trata de una afirmación exagerada, porque no estamos diciendo que sea la mejor democracia posible, sino la mejor cuando se mira cualquier otro país del mundo. Lo dicho, dicho está y es exacto. Y no es cualquier cosa. En medio de las limitaciones y contradicciones inevitables de cualquier lucha por la democracia como participación, organización y representación del pueblo en la toma de decisiones del gobierno y el Estado, Cuba destaca de manera indiscutible, fácil de probar. En la práctica del gobierno del pueblo, en la práctica del gobierno para el pueblo y en la práctica del gobierno con el pueblo nadie sobrepasa a Cuba. Baste recordar dos ocasiones en que este fenómeno habitual se expresó de manera excepcional: la primera fue cuando la casi totalidad de los cubanos se reunieron en pequeños y grandes grupos a discutir qué debía hacer Cuba tras la disolución de la Unión Soviética. El "¿qué hacemos?" se lo planteó la inmensa mayoría de los cubanos, y la inmensa mayoría decidió hacer una política que 10 años después nos permite estar aquí pensando cómo luchar por la paz mundial, la democracia, la liberación y el socialismo, única forma de vencer en este mundo desequilibrado, enloquecido. La segunda participación nacional del pueblo cubano -y digo nacional con un lenguaje en que la realidad se iguala con el pensamiento- ocurrió el año pasado, cuando Cuba decidió incluir en la Constitución de la República el Proyecto Socialista y dar así fin a los intentos seductores de desestabilización por una "humanitaria democracia de mercado". El mundo necesita saber más -todos necesitamos saber más- sobre la democracia en Cuba, la de veras, y sobre la articulación de la voluntad y la conciencia en el pueblo cubano, esa rara junta de la idea y la energía que ha permitido a Cuba impedir la guerra interna y la invasión militar y paramilitar de las fuerzas imperialistas y sus agentes abiertos y encubiertos.

Quinto: el más reciente proyecto de hacer de Cuba un país-universidad tiene implicaciones en la formación del ser humano que ameritan ser conocidas en el mundo entero. Y aquí detengo mi demanda de un informe de Cuba al mundo. Pero no quiero terminar sin hablar de otro gran proyecto que es muy humilde, y también universal, el de los zapatistas en México. El movimiento zapatista expresa la experiencia de las guerrillas latinoamericanas de los años 60-70 y de la resistencia indígena que lleva más de 500 años. Sus integrantes -indios y mestizos- son herederos de las culturas mayas, de las culturas del México mestizo y criollo, y de las culturas occidentales en sus versiones hispánicas, norteamericanas y europeas. Esa confluencia de tantas culturas lleva siglos y tendió a aumentar en el pasado con el acceso de muchos jóvenes indígenas de México a las escuelas normales y a las universidades. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional cuenta entre sus comandantes con intelectuales del más alto nivel, que no sólo dominan el castellano ni sólo conocen las lenguas mayenses. Varios de ellos y de sus compañeros están al día en la evolución del pensamiento filosófico y revolucionario mundial. En el contenido de sus manifiestos y escritos, en sus diálogos y discursos se percibe una capacidad de comunicación local y universal poco común, que no sólo sorprende cuando muestran estar al día en los planteamientos de la nueva izquierda sino en los del posmodernismo en sus versiones críticas. Tener conocimiento de tan extrañas y universales circunstancias es fundamental para comprender el carácter universal y creador de las aportaciones de los zapatistas a los conflictos de nuestro tiempo, y a los proyectos de lucha para la construcción de un "mundo hecho de muchos mundos".

Habiendo ocupado la televisión internacional el 1° de enero de 1994 con la toma de la ciudad de San Cristóbal y de varios puntos en el estado de Chiapas, los indios zapatistas iniciaron una lucha pública que adquiere significación creciente. Salidos de una historia riquísima que reformulan en el curso de estos años, los zapatistas expresan algunos planteamientos de valor local, nacional y universal que parecen constituir nuevas formas políticas para enfrentar la guerra terrorista de baja intensidad, y para crear una alternativa humana y democrática de pueblos organizados que exigen respeto a su autonomía y dignidad. El movimiento zapatista hace varias aportaciones que enriquecen el planteamiento general:

ezln-cocopa-conaiPrimero: en sus discursos instala el sentido del humor y la expresión estética como forma de luchar contra la solemnidad, contra el dogmatismo y el "espíritu de seriedad" de la vieja izquierda. Segundo: en sus planteamientos articula siempre la lucha de los pueblos indios a la lucha de los demás mexicanos y de los demás pueblos, etnias y trabajadores oprimidos. Tercero: en su comportamiento general busca transformar los escenarios de lucha violenta en escenarios de lucha política, incluido el diálogo. Cuarto: en su política de diálogo recuerda que éste es parte de la guerra de baja intensidad y que los pueblos pierden cuando el diálogo deriva en negociaciones que los debilitan. De allí que "aceptar debilitarse no es negociable". Quinto: en la política de masas considera que la democracia electoral desvinculada de la democracia participativa tiene graves limitaciones y es muy escéptico de la lucha electoral y partidaria; pero no se opone a que los gobiernos federal, estatal o municipal convoquen a elecciones ni a que en ellas participen organizaciones y partidos de izquierda, e incluso sus propias bases de apoyo si así lo deciden. Sexto: en la defensa de los pueblos indios, a más de vincular las luchas de los indios en todo lo que puede con las luchas de otros pueblos del país y del mundo, plantea la necesidad de respetar las autonomías de los gobiernos de los pueblos indios y no indios, dando a éstos un sentido de lucha simultánea por la autonomía y por el respeto a las culturas indígenas, a sus usos y costumbres y a la autogestión de pueblos-gobiernos que no reclaman la independencia de la nación mexicana y que se sienten parte de ella, pero que exigen formas idóneas de autonomía con participación en todos los niveles de gobierno de un país del que forman parte y al que se sienten pertenecer. Séptimo: en la política internacional, los zapatistas ponen énfasis en la lucha contra el neoliberalismo y por la humanidad. En realidad fueron los primeros en organizar un foro social mundial en Aguascalientes, Chiapas, foro que es reconocido como pionero de todos los movimientos sucesivos contra esta forma despiadada de políticas de acumulación impuestas por la banca mundial y la Triada de Japón, Europa y Estados Unidos. Octavo: en el terreno de las armas y su uso, los zapatistas rehúyen cualquier fuente de aprovisionamiento que los ligue al narcotráfico, y no sólo se niegan a practicar actos de terrorismo, sino que expresan y firmemente rechazan tanto el terrorismo de cualquier grupo rebelde como el terrorismo de Estado. Noveno: en lo que se refiere al uso de palabras y conceptos relacionados con las causas de la situación y los objetivos del movimiento, los zapatistas hacen innovaciones especiales en la vinculación de las palabras y los actos para expresarse, y de las palabras y los actos para entenderse. Además plantean el problema de la profundización de los conceptos como un problema de coeducación colectiva en que la experiencia o la práctica de las ideas y de las luchas por la autonomía, la libertad, la justicia, la democracia y la dignidad dan un sentido multicultural cada vez más preciso a esos y otros conceptos y actos que se redefinen mutuamente en los hechos cotidianos e históricos. La autonomía concreta, la libertad concreta, la justicia y la democracia concretas vividas por "los muchos", dialogadas entre ellos, defendidas y practicadas con éxitos o fracasos variados y también comunes, les permiten averiguar un contenido muy rico en las palabras y conceptos de liberación y democracia, sin que el socialismo deje de estar presente aunque sólo sea como trasfondo del pasado y del porvenir.

El punto que me parece necesario destacar es que en el mundo actual están apareciendo nuevas formas de enfrentar la guerra que hoy es una Guerra de Conquista Global, y están apareciendo nuevas formas de luchar por un sistema alternativo. A la revolución como toma del poder del Estado y a la reforma del derecho público, privado y social tiende a añadirse hoy -con el zapatismo a la cabeza- la construcción de poderes autónomos por los pueblos, los trabajadores y los ciudadanos. Este tercer camino -que es profundamente radical- corresponde a planteamientos que ya no se apoyan sólo en las alternativas del reformismo o del leninismo, ni caen en las del anarquismo, el mutualismo o el cooperativismo que dejaban de plantear los problemas del sistema social y político y del poder del Estado. La originalidad del nuevo movimiento consiste, de un lado, en enfrentar la guerra de baja intensidad con sistemas de defensa de la seguridad de los pueblos y con éstos construir redes nacionales y universales, capaces eventualmente de imponer un diálogo en que no sólo se alejen los peligros de la guerra de conquista global, transnacional e interna ni sólo se denuncien los males del sistema de los "señores del poder y del dinero", sino se preparen los sistemas alternativos de democracia de los pueblos, en que a la autonomía de los mismos se añada la soberanía concebida como capacidad de decisión final a que se llegue entre políticas de persuasión y consenso, de aprendizaje y educación para el autogobierno de los más pobres entre los pobres, y de quienes están con ellos.

Que proyectos como los de Cuba y de los zapatistas -pero más grandes, más amplios, más universales- logren impedir la conquista del mundo e imponer la paz, será la mayor contribución posible a la sobrevivencia de la humanidad. Será también una nueva definición de la paz, la democracia, la liberación y el socialismo.


Ponencia presentada en la Conferencia Internacional Por el Equilibrio del Mundo, realizada en La Habana, Cuba, del 27 al 29 de enero de 2003